Una vivienda digna cambia el modo de vivir
10 June 2008
Por Tjarda Muller
El barrio Cayo Hueso, uno de los barrios más conocidos de La Habana, cuenta con 210 "ciudadelas": callejones o pasajes angostos con casas a ambos lados. Las casas de estas ciudadelas en su mayoría se encuentran en condiciones deplorables. Con un apoyo de USD 20,000 de Oxfam, se pudo reconstruir algunas de esas viviendas.
Fue hace once años, en 1997, que un grupo de arquitectos e ingenieros, voluntarios del Taller para la Transformación Integral del Barrio Cayo Hueso ganaron el concurso del proyecto para mejorar viviendas. "Cuando ganamos el concurso, lo conversamos con todos los vecinos. Nos reunimos aquí en el patio y les preguntamos cuales eran los problemas principales por resolver, proque el dinero no alcanzaba para todo", cuenta Joel Díaz, arquitecto del proyecto, con quien hablamos visitando la ciudadela Espada 411. "El primer problema eran los techos. Eran de madera y estaban podridos. Cuando llovía, todo se mojaba y se echaba a perder. La gente vivía con las camas y los muebles cubiertos de plástico para protegerlos".
"El segundo problema que nos comentaron era la entrada que estaba llena de cables eléctricos viejos. Desde la construcción de la ciudadela hace un siglo, se habían remendado los cables, pero nunca los habían cambiado. En cualquier momento podían prenderse y nadie hubiera podido salir. El tercer problema era el agua. No había tubería ni cisterna. Había sólo una llave en el pasillo y cuando el agua caía – casi siempre en la madrugada – la gente tenía que levantarse a recoger agua, a lavar, a bañarse".
Con el proyecto de Oxfam los arquitectos, con la ayuda de los vecinos, pudieron cambiar los techos, construir una cisterna, instalar la tubería hacia las casas y renovar cables eléctricos en la entrada del pasaje. Aparte de los cambios en los techos y los espacios comunes, el proyecto contó con unos US$ 3,000 por casa para su remodelación. La institución de vivienda del gobierno cubano por su parte, aportó con unos 6 mil pesos por apartamento (aproximadamente US$ 260).
"Ahora tenemos baños y cocina interna. Antes compartíamos baños colectivos. También cocinábamos en colectivo y lavábamos en colectivo", comenta Amalia Reyes, una de las vecinas. "Y construyeron otra habitación. Levantaron el techo más de un metro para construirla. Fue una experiencia muy buena".
La reconstrucción tuvo lugar hace más de 10 años pero hoy en día todavía se ve muy bien mantenido. Amalia Reyes tiene su explicación. "Mira", dice "¿qué pasa cuando arreglan tu casa? Uno vuelve a poner sus cosas, pero de repente te das cuenta que el arreglo necesita cositas nuevas. Uno se va a dedicar a cambiar sus muebles. Se conserva más la casita nueva y se trata de mejorar".
"Tenemos la perspectiva que la ciudadela es la cara de la casa; de nosotros. Hace tres años organizamos un consejo de vecinos. Recogemos 3 pesos mensuales para crear un fondo que se utiliza para pintar, o para reparar las rejas de afuera, o para comprar una bombilla para la lámpara de afuera. También compramos escobas y trapos, y nos turnamos para limpiar el pasillo. Cambiamos nuestro modo de vida a partir del cambio de la reconstrucción de las viviendas".