Texaco en Ecuador
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ENTREVISTA: STEVEN DONZINGER
El abogado estadounidense Steven Donziger fue parte del equipo legal que representa a los demandantes ecuatorianos en el caso Texaco durante los años 90, cuando se estaba disputando el caso en las cortes de EEUU. Ahora que el juicio está en marcha en Ecuador, trabaja como asesor del equipo legal ecuatoriano. En esta entrevista, habla sobre el estado actual del caso y las perspectivas a futuro.
¿Cuál es el estado actual del caso ChevronTexaco?
El juicio ha seguido durante varios meses, pero ha habido distintas etapas. La primera fue un periodo de prueba de seis días, cuando la mayoría de los testigos fueron llamados y se presentaron los documentos probatorios. Lo que está en marcha es la inspección judicial, donde el juez sale e inspecciona el daño. Hemos solicitado que visite 30 de los cientos de piscinas de desechos y hable con la gente que vive allí cerca. Los demandados (la compañía) le han pedido que visite 20.
Cada visita probablemente dure un día, así que si hace dos o tres visitas por semana, puede que demore unos meses. También tiene que asignar expertos que lo acompañen y lo ayuden a comprender los daños y el costo de la limpieza. Les tomará unos meses hacer su trabajo, así que estamos hablando del verano o principios del otoño del 2004 para que el caso este maduro para la decisión.
¿Espera un largo proceso de apelaciones?
Espero que no, porque la gente está sufriendo. Pero bajo la ley ecuatoriana hay dos niveles de apelación, y nuestros abogados ecuatorianos estiman que si las apelaciones aparecen, podrían seguir por otros dos o tres años antes de que acabe esta fase del proceso. La primera apelación es a un tribunal de primera instancia, que en esencia son todos los jueces del tribunal de Lago Agrio (donde el caso está actualmente en juicio). Una vez que pasa aquella etapa, pasa a la Corte Suprema, cuya sede está en Quito.
¿Siente que el caso avanza?
Sí, me siento cautelosamente optimista. Pudimos presentar evidencia que habíamos acumulado durante muchos años. Presentamos el primer estudio que documenta la existencia, dimensiones y ubicación de todas las 627 piscinas de desechos, pues nadie sabía antes cuántas había dejado Texaco. Aquel estudio fue financiado por PetroEcuador (la compañía petrolera estatal) y realizado por el Frente de Defensa de la Amazonía. Demostraba por primera vez que en todas las 207 piscinas que Texaco afirmaba haber remediado, habían concentraciones de petróleo debajo de los desperdicios empleados para cubrirlas. Esos son estudios innovadores, y han entrado en la evidencia. Estos estudios presentan lo que creo que es un caso convincente de que algo andaba terriblemente mal aquí.
¿Cuán serio es el daño que su equipo ha puesto al descubierto?
Trajimos a un experto llamado Dave Russell para que evaluara el daño. El es uno de los más importantes expertos del mundo en remediación de (daños causados por el) petróleo, y su evaluación es que esta es la peor catástrofe ambiental en curso en el mundo hoy después de Chernobyl. Si bien todos los que estábamos envueltos sabíamos que este era un problema terrible, con impactos dramáticos de salud sobre miles de personas, nadie realmente comprendía cuán terrible era el daño. Está en Ecuador, y es una verdadera prueba de si el sistema judicial nacional del Ecuador puede ponerse a la altura y dar curso a un proceso que sea justo, honesto y transparente y que pueda entregar compensación y limpieza para miles de personas afectadas.
Va a costar un mínimo de US$6,100 millones limpiar. Esa fue la evaluación preliminar [del señor Russell], y eso es solo la limpieza ambiental. No incluye la compensación a las personas por daños personales, daño a la propiedad y cuidado médico.
¿Cuál es la significación de este caso para los campos más amplios de la ley ambiental y los derechos indígenas?
Creo que este el caso legal ambiental más significativo en el mundo hoy. No hay otro caso en el que un sistema judicial nacional en un país en desarrollo tenga poder jurisdiccional sobre uno de los gigantes del petróleo por daños ecológicos de esta magnitud. También es importante como una representación del creciente poder de los grupos locales, porque este juicio no se estaría dando si no hubiera organizaciones políticas de alto nivel de todos aquellos afectados. Este nivel de organización política ha sido construido a lo largo de 10 años. Como abogados del norte, nosotros simplemente no hubiéramos podido llevar adelante un caso así sin aquel nivel de organización, unidad y compromiso.
¿La formación de la Asamblea de delegados ha sido importante en la defensa legal?
Lo más sorprendente es la manera en que tanto los grupos indígenas como los colonos que viven en la zona se han reunido y han formado una organización donde cada una de las comunidades afectadas está representada y todos cooperan. Desde una perspectiva práctica, tener un grupo así es una necesidad absoluta para llevar adelante un caso con este nivel de complejidad y con tantos grupos diferentes de demandantes.
A nivel político, cumple una función sumamente importante en cuanto es capaz de comunicar una voz común a la compañía y al gobierno ecuatoriano. En momentos críticos a lo largo de este litigio, esencialmente “salvó el día” y evitó que el caso sea rechazado. Hubo momentos en que el grupo pudo ejercer presión sobre los líderes del gobierno ecuatoriano y también convencer al gobierno de que este caso no era una amenaza a su economía o a la inversión extranjera. Por el contrario, puede ayudar a establecer algunas reglas claras para la inversión extranjera que harían que las compañías estén en verdad más cómodas.
Todas estas cuestiones rodean el problema legal central, y sin la Asamblea de Delegados, que es capaz de hablar con una voz común y representar a decenas de miles de personas, sería mucho más difícil hacer este caso.
¿La victoria de los demandantes podría tener un impacto más que local?
Si los demandantes logran ganar un juicio significativo contra ChevronTexaco, no solo beneficiará a decenas de miles en Ecuador, sino será potencialmente beneficioso para millones de personas alrededor del mundo al establecer dos precedentes importantes. Uno es que las compañías petroleras tienen que adherir a prácticas óptimas o a prácticas cercanas a las óptimas cuando perforan en el sur. El otro es que los sistemas judiciales nacionales en los países en desarrollo no son necesariamente cautivos de los intereses petroleros y pueden ser usados para defender el territorio del país frente al daño ambiental masivo. Esos son dos precedentes críticamente importantes que podrían establecerse a través de este caso.
Como abogado, ¿qué ha sido lo más significativo en este caso?
Este es un caso civil grande que comprende un problema ambiental, pero debajo es esencialmente una cuestión de justicia. Es un honor trabajar para clientes que son tan poderosos e inspiradores en cuanto a su capacidad de aguantarfrente a la enormidad de este problema. Es un privilegio participar en un caso como este. Por otro lado, es increíblemente triste para mi como persona. Gente que está muriendo y la compañía que se niega a aceptar la responsabilidad, y el caso sigue y sigue, porque nuestras leyes están establecidas de una forma que hace sumamente difícil a la gente que vive en los márgenes del poder conseguir entrar a un tribunal y buscar justicia. A ellos les tomó 11 años entrar a un tribunal y tener un juicio, y ese es un camino muy largo. No es justo y espero que nunca más suceda.