Texaco en Ecuador
ENTREVISTA: LUIS YANZA
¿Cómo se siente hoy la Asamblea de Delegados frente al caso ChevronTexaco?
Hay gran expectativa. Estamos tratando de que la gente participe más en el caso, porque ahora las audiencias son aquí en Ecuador, en el lugar donde ocurrió el daño. Queremos que la gente sienta que es propietaria del caso, que sienta que tiene un papel que desempeñar en el juicio. Durante los nueve años que estuvo en las cortes de EEUU, la gente sintió que estaba muy lejos y tenía poco que ver con ello.
Hemos estado visitando las comunidades y hemos encontrado muchas expectativas y esperanzas. Pero el caso va a tomar mucho tiempo y ese es nuestro desafío: mantener a la gente unida y mantener el nivel de expectativa durante los dos o tres o cuatro años que el proceso pueda seguir.
¿Por qué era importante establecer la Asamblea de Delegados?
Antes de que se forme la Asamblea, habían algunos conflictos internos con las organizaciones indígenas que participaban en el caso. Ellas no querían que el FDA hable por ellas porque no estaba conformado por organizaciones indígenas sino por grupos de comunidades mestizas. Para resolver el problema se preguntó tanto a los miembros de las comunidades indígenas como a los de las comunidades campesinas afectadas por el daño cómo desearían que se tomaran decisiones. Luego de un periodo de tres meses de consultas, ellos sugirieron formar otro grupo que representara a todas las personas afectadas, tanto a los pueblos indígenas como a los colonos. Aquel sería el lugar donde se tomarían las decisiones sobre el caso. Eso llevó a la formación de la Asamblea en febrero de 2001.
¿Todas las comunidades del área afectada tienen un delegado en la asamblea?
Hemos calculado que unas 100 comunidades indígenas y de colonos son afectadas. Sin embargo no hay 100 delegados por la simple razón que haría a la asamblea demasiado grande.
En total, 25% de las comunidades son indígenas y 75% son comunidades de colonos. Los colonos no tienen ni una organización representativa, así que las comunidades se han dividido y cada delegado representa entre tres y cinco comunidades.
¿Cómo está organizada la Asamblea y cómo toma decisiones?
Hay 25 delegados, de los cuales 20 son colonos, cuatro representan nacionalidades indígenas –la siona, la secoya, la cofán y la huaorani− y uno es el presidente de la FDA. Estos delegados representan cerca del 90% de todas las personas afectadas por el daño. Se reúnen cada dos meses, luego el delegado retorna a su comunidad y explica lo que ha sucedido.
También hay un comité ejecutivo conformado por seis personas, cuatro de ellas de las comunidades, un representante de las comunidades no indígenas y el presidente de la FDA. Este comité es responsable de las decisiones más menudas y operativas. Suele reunirse mensualmente, aunque si no hay mucho que discutir las reuniones pueden ser menos frecuentes. El mes en que se inició el juicio en Lago Agrio, se reunió dos veces.
En la Asamblea, se discuten los problemas y se toma decisiones por consenso. Hasta la fecha no ha habido problemas resolviendo cuestiones controvertidas. Todos sienten que tienen el mismo grado de representación y la misma oportunidad de ser escuchados.
¿Los delegados tienen poder de tomar todas las decisiones?
Los delegados pueden discutir las cuestiones menores y tomar decisiones, pero las comunidades deben participar en cualquier decisión que pudiera crear conflicto. Por ejemplo si Texaco propusiese un arreglo o negociación extrajudicial, la Asamblea podría discutirlo, pero no podría tomar una decisión. Los delegados tendrían que ir a sus respectivas zonas o comunidades y discutir la cuestión. Luego retornarían a la Asamblea con las decisiones tomadas por sus comunidades y la Asamblea llegaría a un consenso.
¿Cuándo ha entrado a funcionar el mecanismo de consulta a mayor escala?
Fue usado una vez cuando Texaco propuso un arreglo. En aquel caso, la gente dijo sí, la negociación era posible siempre que se cumplieran ciertos parámetros, tales como la remediación ambiental, la compensación a las comunidades con el abastecimiento de agua, servicios de salud y otros similares. Incluso se esbozó una propuesta específica.
Cuando el caso regresó de los EEUU a Ecuador, eso también fue discutido con las comunidades, aunque la gente ya estaba preparada para aquella posibilidad por la información que habíamos estado recibiendo de nuestros abogados. Los abogados dijeron que deseaban continuar trabajando en el caso en tanto fuera eso lo que la gente deseaba.
Así que visitamos las comunidades, y la mayoría de las personas dijeron, “Hemos llegado hasta aquí, tenemos que seguir hasta el final”. Así que informamos a los abogados sobre aquella decisión y empezamos a preparar el caso en Ecuador.
Estas reuniones y coordinaciones de la Asamblea tienen un costo. ¿Cómo lo han cubierto?
Los fondos provienen de Oxfam América, junto con algunos aportes de las comunidades que son pequeños, pero igual importantes. Nuestros abogados a veces nos ayudan a buscar fondos para actividades específicas. Pero la mayor parte de las actividades que realiza la Asamblea son posibles gracias a Oxfam.
Sin embargo a diferencia de otras agencias, la participación de Oxfam no está limitada a recibir propuestas de donaciones, hacer donaciones y leer informes. También toma un interés activo en el caso y a veces hace sugerencias, que tomamos en consideración. Cada año su responsable de proyecto para la región amazónica viene aquí y participa en una evaluación con nosotros.
El caso Texaco sigue desde hace casi una década. ¿Algunas comunidades se han cansado y se han retirado?
Sí, aunque no muchas. Y cuando se formó la Asamblea y el caso retornó a Ecuador y empezó a ganar más publicidad, algunas de las personas que se habían retirado por haberse cansado de esperar o por ciertas ambiciones personales empezaron a regresar. Ellos vieron más esperanza de solución y están volviendo a participar.
¿Los jóvenes y las mujeres están representados en la Asamblea?
La mayoría de los delegados tienen más de 30 años, y más de 80% son hombres. Hace cuatro meses hicimos una evaluación y la gente presentó algunas sugerencias para hacer que las mujeres y los jóvenes participen más en el trabajo de defensa de derechos humanos. Debido a la limitación de fondos, no hemos podido poner en acción aquella ideas, pero nos gustaría hacerlo.
¿Por qué hay una menor participación de mujeres y jóvenes?
Aun vivimos en una sociedad chauvinista. Las mujeres tradicionalmente han pasado el tiempo en las tareas del hogar. No tienen tiempo, y en muchos casos tampoco la libertad de asistir a las reuniones. La participación es baja porque los jóvenes reciben tantos mensajes de los medios y de la sociedad que los hacen adoptar una actitud mental individualista. Por esto suelen no prestar atención a problemas ambientales o de derechos humanos. Sin embargo ese no es el caso con toda la juventud. Hay algunos que están preocupados y participan en estas luchas, y estamos desarrollando estrategias para hacer que los jóvenes y las mujeres participen más.
La Asamblea también brinda oportunidades para crear conciencia y educar a la gente, aunque no se hace de manera formal. Por ejemplo, en las reuniones cuando informamos y analizamos los aspectos legales del caso, la gente no solo está recibiendo información, sino también formándose. Queremos aprovechar la Asamblea para llegar a más jóvenes. También queremos planificar actividades que motiven a la juventud a participar en cuestiones ambientales.
¿Qué lecciones se desprenden del trabajo de la Asamblea de Delegados?
Aunque las principales cuestiones que enfrenta la Asamblea comprenden el proceso legal, los delegados también han expresado preocupación y han discutido otros problemas ambientales en la región del Amazonas. Ha emitido planteamientos sobre la construcción del oleoducto en Ecuador, la cual ha causado mucha división y problemas durante el último año y medio, como también sobre otras comunidades que están luchando por sus derechos y están siendo afectadas por otras compañías petroleras, tanto estatales como PetroEcuador ó privadas extranjeras. Así que la Asamblea no presta atención solo a cuestiones relacionadas al caso legal contra Texaco.
Una vez que haya terminado el caso, ¿la Asamblea continuará reuniéndose?
Por supuesto. Aun si el juicio acabara hoy o mañana, o si acaba en un año o dos, el proceso no se detiene allí, porque luego del fallo de la corte viene el trabajo pesado: cumplir la sentencia, hacer la limpieza ambiental y la implementación de la compensación. Eso requiere la coordinación y la participación de las comunidades afectadas. Así que seguirá por algún tiempo. Aun si perdemos el juicio, tendrá que continuar porque aun necesitamos hallar una solución para los problemas ambientales y de salud de la gente, debido a que la situación no puede seguir así.