Oxfam America

Texaco en Ecuador

 

ENTREVISTA: ERMEL CHáVEZ


Ermel Chávez ha sido presidente del Frente de Defensa de la Amazonía (FDA) en el departamento de Sucumbíos, en el nororiente de Ecuador, desde mayo de 2002. En esta entrevista discute el trabajo del FDA y sus esperanzas para el futuro.

¿Cuándo fue fundado el Frente de Defensa de la Amazonía y por qué?

El Frente de Defensa de la Amazonía (FDA) ha estado trabajando por más de 10 años en la zona de Sucumbíos y lo que es hoy el departamento de Orellana. Fue fundado en 1994, cuando un grupo de pueblos indígenas y colonos  presentaron una demanda contra Texaco por daños ambientales y ecológicos causados durante las décadas en que la compañía trabajó en aquella parte del Amazonas.  La gente que fue afectada por el daño se reunió y dijo, “Necesitamos una organización que nos represente”. Luego de alguna discusión y una serie de reuniones, nació el FDA. Se estableció legalmente como una organización sin fines de lucro  bajo la ley ecuatoriana en 1998.

¿El FDA maneja solo el caso ChevronTexaco?

Al principio trabajó específicamente en ese caso, pero luego de un tiempo empezó a entrar en otras áreas, como la capacitación, el seguimiento ambiental y la asesoría legal para problemas ambientales. Sin embargo, el caso Texaco sigue siendo la parte mayor de nuestro trabajo.

El numero de os miembros también  ha aumentado . Ahora hay unas 13 organizaciones bajo la agrupacion  del  FDA, incluidos grupos comunales y parroquias locales.

¿Cuáles considera usted que son los hitos del trabajo del FDA?

El elemento clave que nos ha fortalecido como organización es el caso Texaco, hoy ChevronTexaco. A lo largo del proceso la compañía ha intentado dividir a las comunidades y crear desavenencias para debilitar a la organización. Texaco negoció con el gobierno nacional, los gobiernos locales y algunas federaciones indígenas. Ellos dijeron que no existía realmente un problema e hicieron pagos de millones de dólares a algunas municipalidades y a una federación indígena.

La gente empezó a decir que el FDA no los representaba, y es allí cuando se forma el grupo denominado la Asamblea de Delegados, que comprende a los representantes de las comunidades. Representa a las cuatro organizaciones indígenas como también a las comunidades no indígenas afectadas por el daño. El FDA también tiene un representante en la Asamblea.

El FDA también trabaja con otras comunidades y organizaciones. Hemos fundado una escuela de liderazgo que está capacitando a unos 45 líderes de la comunidad. Cuando estos líderes  terminen el programa de un año de duración, estarán mejor preparados para ayudar a sus comunidades.

También hemos estado trabajando con personas para registrar quejas sobre violaciones ambientales y de derechos humanos. Ayudamos a la gente con asesoría legal, los ayudamos a registrar demandas y los ayudamos a lo largo del proceso de negociación. La gente está viendo que lo mismo que sucedió con Texaco puede suceder con otras compañías,  y que es un problema serio.

¿La oposición a las operaciones petroleras es consistente, o algunas comunidades las ven como un camino hacia el desarrollo local?

Hemos hallado que cuando las comunidades entran a negociar con las compañías suele faltar una buena base para el diálogo. La prioridad de la compañía es el petróleo. Ellos necesitan autorización, así que ofrecen a la comunidad unos cientos de dólares, algunas hojas de zinc para los techos, botas, machetes y otras necesidades. La necesidad económica en algunas comunidades es tan desesperada que la gente les daría su aprobación a cambio de US$500.

Estamos trabajando con comunidades que se encuentran en aquella situación, así que dirán, “Esperen un momento. Ese no es el tema”, de manera que puedan presentar sus propias contrapropuestas. Hay mucha más conciencia en las bases. En una zona, tres cooperativas no indígenas se reunieron e insistieron en que cualquier negociación fuera con ellos como grupo  y no con cada uno individualmente.

Ha habido dos casos interesantes en los que ayudamos a las comunidades a esbozar sus propios planes de desarrollo local para presentar a las compañías, diciendo, “Estas son nuestras necesidades, nuestros proyectos y las actividades que deseamos implementar. ¿Con qué nos ayudarán?”

Estos casos ayudaron a enrumbar hacia un diálogo equitativo. Aun estamos esperando resultados. No puedo decir como terminará, porque es un proceso que está en su inicio, pero creo que es muy importante.

¿Cuáles son algunas de las estrategias del FDA para ayudar a las comunidades?


La gente confía en el FDA, y una estrategia que usamos es hacer que los medios participen. Había una comunidad que nos invitó porque iban a firmar un acuerdo con una de las compañías. Llevamos con nosotros a algunos representantes de los medios. Los representantes de la compañía se habían puesto muy arrogantes. Insistían en que los líderes de la comunidad firmasen sin hacer ninguna pregunta ni discutir nada.  Pero cuando los líderes de la comunidad nos presentaron como del FDA y a los periodistas de Radio Sucumbíos y de otros medios, de pronto el tono cambió a uno de respeto. La gente sintió que tenía apoyo.

¿Cómo ve el caso Texaco ahora y en un futuro?

Ahora más que nunca necesitamos que la gente nos ayude con solidaridad y presión, no solo porque tratamos de mantener el caso bajo la mirada pública, sino porque estamos preocupados sobre lo que va a suceder luego del caso Texaco. Parece ser solo un caso, pero establecerá precedentes.  Las comunidades van a decir, “Si podemos enjuiciar a Texaco, podemos hacer lo mismo con otras compañías que no cumplen con las reglamentos ambientales y los planes de manejo ambiental”. Queremos asegurarnos de que esos precedentes se establezcan para que las comunidades  tengan ese apoyo en el futuro.

¿Cómo ha contribuido Oxfam América al trabajo del FDA?

Oxfam América ha apoyado todo el proceso. Ha apoyado sobre todo a la Asamblea de Delegados de las Comunidades Afectadas por Texaco, ayudando a fortalecer esa organización.   Su apoyo ha sido muy importante. Aun cuando ha sido un proceso largo, ellos  se han quedado con nosotros y nunca nos han presionado para que negociemos con la compañía. Nos ayudaron con un estudio para que podamos desarrollar las propuestas que necesitábamos. Gracias a Oxfam América, el FDA pudo realizar una evaluación y un proceso de planificación estratégica, y ahora tiene una visión clara de cómo ayudar a los miembros de su organización. Gracias a su apoyo tenemos una nueva estructura y está funcionando bien.
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