Texaco en Ecuador
CREANDO CONSENSO
La Asamblea de Delegados de Comunidades Afectadas por Texaco se estableció en febrero de 2001 como una manera de educar a la gente y crear conciencia sobre cuestiones ambientales y derechos de las comunidades.
…………………………………………………………………………………..
Cerca de una tercera parte de las 30,000 personas afectadas por el caso Texaco son indígenas. Para ellos el bosque lluvioso significa algo más que simplemente el lugar donde viven. El bosque lluvioso es central también para su religión; es el lugar donde sus ancestros están enterrados; y es su fuente de vida y sustento.
A lo largo de los años, los pueblos indígenas ecuatorianos han desarrollado un fuerte sentimiento de identidad y han luchado para defender sus derechos. Las comunidades indígenas y de colonos afectadas trabajaron con el Frente de Defensa de la Amazonía para crear una organización representativa que ayudara a mantenerlos unidos, y evitara que la compañía estableciera arreglos inadecuados con comunidades individuales.
“En la comunidades se realizaron talleres para informar a la gente sobre el caso y sus perspectivas”, dice Luis Yanza, quien en aquel tiempo era presidente de FDA y hoy es el enlace del frente con las comunidades afectadas. “Se le preguntó a la gente cómo querían proceder y cómo querían que se tomara decisiones. Se escucharon las ideas de todos, y más del 90% de la gente dijo que quería formar una asamblea representativa”.
Lea la entrevista completa con Luis Yanza
El resultado: La Asamblea de Delegados de Comunidades Afectadas por Texaco se estableció en febrero de 2001. Está constituida por representantes de cuatro nacionalidades indígenas afectadas por el desastre –los siona, los secoya, los cofán y los huaorani– como también por unos 20 representantes de comunidades campesinas no indígenas. Cada uno de los delegados no indígenas representa tres o cuatro comunidades. El presidente del FDA es también miembro del Consejo Ejecutivo de la Asamblea.
Las comunidades afectadas por el desastre son muy pobres y el transporte para ellos es tan difícil como caro. Oxfam América ha estado apoyando a la Asamblea y ha ayudado al FDA a realizar una evaluación y planificación estratégica para hacer su trabajo más efectivo.
“Oxfam América ha apoyado todo el proceso, y aquel apoyo ha sido muy importante”, dice Ermel Chávez, presidente del FDA. “Ha apoyado específicamente a la Asamblea de Delegados de Comunidades Afectadas por Texaco, ayudando a fortalecer a aquella organización”.
Lea la entrevista completa con Ermel Chávez
Los delegados de la comunidad se reúnen todos los meses en la Asamblea, luego vuelven a sus comunidades a discutir lo sucedido y a escuchar las opiniones e ideas de los residentes de la localidad. El estilo es muy democrático. Las decisiones más importantes -como si se acepta un arreglo ofrecido alguna vez por Texaco o si se continúa con el caso en Ecuador- deben tomarse previa consulta con todas las comunidades involucradas. Luego la asamblea toma sus decisiones por consenso en vez de por mayoría.
Esas normas de base han mantenido al grupo unido durante un proceso largo y a menudo difícil, y han hecho que la organización sea sumamente importante para mantener vivo el caso, y complementar el trabajo del equipo legal sin dejar que el proceso legal supere su habilidad para abogar en su propia defensa. Las comunidades se encargan de la toma de decisiones con el equipo legal.
“Lo asombroso es la manera cómo los grupos indígenas, como también los pobladores no indígenas que viven en la zona, se han juntado y han formado una organización en la que cada una de las comunidades afectadas está representada y todos cooperan”, dice Donziger. “Como abogados del norte, simplemente no hubiéramos podido llevar adelante un caso así sin aquel nivel de organización, unidad y compromiso”.
Además de una parte encargada de tomar decisiones, Yanza considera que la Asamblea es una importante manera de educar a la gente y crear conciencia sobre cuestiones ambientales y derechos de la comunidad. Es un modelo útil para otras comunidades que necesitan aprender a complementar su propio trabajo de reclamo de derechos con una estrategia legal que los deje con algún control, en vez de permitir que la estrategia legal lo asuma por completo.
“En las reuniones, cuando informamos y analizamos los aspectos legales del caso, la gente no está solo recibiendo información, está formándose”, dice Yanza.
La Asamblea de Delegados se ha forjado en un grupo sólido y unificado que continuará trabajando junto aun si el caso judicial se resuelve. “Luego del fallo judicial viene el duro trabajo de llevar a cabo la sentencia, limpiar el ambiente e implementar la compensación”, dice Yanza. “Eso tiene que hacerse en coordinación y con la participación de las comunidades afectadas. Aun si perdemos el juicio, tendrá que continuar, porque aun necesitamos hallar una solución a los problemas ambientales y de salud de las personas. La situación no puede continuar así”.