
Preparándose para enfrentar desastres: Oxfam América entrena a su personal
Introducido: 31 03 2008
Cuando los desastres ocurren y miles de personas son desplazadas de sus hogares, no hay tiempo que perder para proveer ayuda esencial a los sobrevivientes. Mediante la realización de simulacros, Oxfam América asegura que su equipo está preparado para responder con rapidez y efectividad ante cualquier emergencia.
Por Elizabeth Stevens
Cuando los desastres ocurren y miles de personas son desplazadas de sus hogares, no hay tiempo que perder para proveer ayuda esencial a los sobrevivientes. Mediante la realización de simulacros, Oxfam América asegura que su equipo está preparado para responder con rapidez y efectividad ante cualquier emergencia..
“Soy madre de cuatro niños. En mi comunidad hay vecindarios que todavía están en peligro. Necesitamos medicinas, comida, ropa y material para ayudar a los evacuados. No tenemos los recursos para sobrevivir en esta situación. Hay más de 300 familias, entre ellos niños y mujeres embarazadas,” comenta Milagro Orellana a una joven mujer de una organización contraparte de Oxfam. “¿Pueden ayudarnos?” Sólo unas horas antes, las noticias sobre un desastre doble llegaron a las oficinas de Oxfam América en San Salvador. Una erupción volcánica, seguida por un terremoto con una magnitud de 6.0 grados, había ocasionado un éxodo desde la ciudad capital. Cientos de miles de personas se movilizaban, dejando atrás casas derrumbadas y dirigiéndose a refugios escasamente equipados en las afueras de la ciudad. El equipo de Oxfam puso en marcha mecanismos de respuesta contactando a organizaciones contrapartes, instituciones gubernamentales y a las Naciones Unidas para coordinar la distribución de ayuda. Era la escena de un gran desastre. O quizás no. En realidad era un día muy tranquilo. Lo que se oía era el trinar de una bandada de clarineros en los árboles, no las bulliciosas bocinas de desesperados conductores, ni habían signos de que la tierra debajo de los edificios vecinos se hubiera deslizado y sacudido.
Una emergencia ficticia
De hecho, era la escena de un simulacro de desastre – una elaborada fabricación diseñada para asegurar que el equipo de Oxfam está capacitado para responder rápida y efectivamente ante una emergencia. El equipo se había reunido esa mañana en la oficina, sabiendo que un “desastre” se acercaba pero no tenía idea de qué podía ser, hasta que las “noticias de último minuto” comenzaron a revelar una emergencia que aparentemente amenazaba tanto a la ciudad como a la oficina en sí. Primero lo primero: en el simulacro, como hubiera sido en la vida real, la Directora Regional Susan Bird se aseguró de que todo el equipo y sus familias estaban a salvo. Luego, junto con su equipo lanzó esfuerzos sin precedentes para conseguir ayuda destinada a las comunidades afectadas. Sin embargo, por horas y horas – tal y como sería en una emergencia real – había un sinnúmero de nuevas preguntas importantes por cada respuesta que se podía dar. ¿Cuántas personas han sido afectadas?, ¿Hacia dónde se están dirigiendo?, ¿A quienes dejan atrás?, ¿Cuáles son las necesidades más urgentes?, ¿Qué es lo que el gobierno y las otras ONGs planean hacer?, ¿Cuál es el apoyo que necesitan nuestras contrapartes para comenzar a distribuir ayuda?, ¿Están seguras las personas desplazadas?, ¿Quiénes son los más afectados y necesitan de nuestra ayuda?, ¿Cuáles son nuestros planes de acción?
“Es una locura. Las cifras están cambiando cada cinco minutos. Es difícil tener una idea de qué está pasando en realidad” dice Tjarda Muller, oficial de comunicaciones.
“En emergencias reales, tenemos que ser rápidos y coordinados. Muchas vidas dependen de ello.”- explica Dawit Beyene, Sub-Director Ejecutivo para Ayuda Humanitaria de Oxfam América.
Pronto, Vanessa Lanza de la oficina de Oxfam América en Boston extendía hasta el límite su rol como miembro del equipo de una organización contraparte, tratando de conocer las necesidades más urgentes en el lugar de los hechos y un aproximado de a cuántas familias podría asistir su equipo y con qué tipo de ayuda, así como elaborando un presupuesto para presentar a las agencias de ayuda humanitaria. “Esto es difícil. Tengo tanto que hacer. Es un caos para una contraparte: responder a la comunidad y al mismo tiempo coordinar el uso de los fondos que llegan para la respuesta humanitaria”.
El Plan de Acción: enfoque principal de las primeras 48 horas
En otra oficina, personal clave del equipo de emergencias se reúne con la directora para definir el plan de acción de Oxfam.
“Necesitamos ver los riesgos que enfrenta la población” dice Susan Bird. El plan tendrá que considerar el potencial de saqueos, réplicas, tumultos, escasez de agua, brote de enfermedades y violencia. “Estamos hablando de cerca de 300,00 personas desplazadas,” afirma Enrique García, Coordinador Regional de Ayuda Humanitaria. Describe el caos que puede ocurrir cuando un número de personas aún más reducido se junta en refugios de emergencia como gimnasios y colegios.
El plan inicial de acción comienza a tomar forma: el gobierno ha anunciado que proveerá de ayuda a los grandes refugios para desplazados, de manera que Oxfam decide enfocar sus recursos en los grupos poco atendidos, reunidos en refugios informales. Pero proveer ayuda humanitaria no es tarea simple. Las letrinas son cruciales por razones sanitarias, pero cavar fosas o trincheras es imposible cuando las personas están reunidas en ambientes urbanos y pavimentados. Además, se necesita mucha agua potable para beber, cocinar y lavarse, pero el equipo ha aprendido de experiencias previas que El Salvador no cuenta con suficientes camiones para transportar el agua que será necesaria. “Necesitaremos traer camiones de Guatemala” dice García.
Cuando la ficción choca con la realidad
Para algunos era difícil tener en mente que ésta no era una emergencia real. A la edad de 52, Milagro Orellana (o niña Mila, como respetuosamente la llaman) del equipo de Oxfam, ha experimentado varios desastres y el simulacro le trajo recuerdos dolorosos. Bien se acuerda de ese día en enero 2001, cuando un poderoso terremoto azotó El Salvador.
“Era un Sábado y yo estaba yendo a Santa Tecla para comprar provisiones. Cuando regresé, oí un sonido como de una bomba que explota. Todavía estaba en el bus, que estaba temblando. Vi paredes de las casas cayendo. Gente corriendo por todas partes. Y no hacía mucho que había terminado la guerra…Pensé que alguien había bombardeado un edificio. Estaba muy asustada por las vidas de mis hijos.” Tiembla cuando habla, recordando todo. “Cuando llegué a casa encontré a mi familia afuera en la calle, gritando.”
Oxfam la ayudó a ponerse de pie después del verdadero terremoto y, en el simulacro, la niña Mila estaba contenta de poder ayudar a que la oficina mejore sus habilidades para futuras emergencias.
Un buen vistazo a lo que tenemos que hacer
A las 4:30 de la tarde, los organizadores dan por terminado el simulacro. El plan de acción se completó, las contrapartes han sido activadas y la respuesta de Oxfam estaba en marcha. Los primeros dos días de respuesta luego de un desastre han sido comprimidos en siete horas, pero por la mirada de esas caras cansadas, algunos del equipo podrían haber pasado por 48 horas de una emergencia real.
El siguiente paso en la agenda del equipo será la elaboración de un plan para mejorar su preparación ante cualquier desastre.
“En verdad nos pone en el estado mental de una emergencia real y nos permite tener una visión sobre qué estamos haciendo bien, así como qué aspectos debemos mejorar” dice Susan Bird. “En este caso, cuando el stress fue demasiado intenso, pudimos recordar que era sólo un ejercicio. En una emergencia real, sabemos que hay personas ahí afuera que necesitan de nuestra ayuda, y necesitamos estar tan preparados como podamos para brindarla rápida y efectivamente”.
A la niña Mila se le ve aliviada al final del día. “Me siento bien. Fue una experiencia muy importante para mí. En verdad me hizo sentir como si hubiera actuado en una emergencia real. No tenía idea de que podía hacer esto, así que muchas gracias.”
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