Oxfam America

Países ricos exigen mucho a cambio de poco a los países pobres

10 12 2005

(Nota de prensa)


PARA PUBLICACION INMEDIATA

El informe ‘Derramar sangre,’ de Oxfam Internacional, acusa a los países más ricos de exigir mucho a los países más pobres a cambio de muy poco.


Durante la Cumbre de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que se celebrará la próxima semana en Hong Kong, los países ricos están listos para romper las promesas que hicieron hace cuatro años.

El comercio tiene el potencial de sacar a millones de personas de la pobreza. El informe ‘Derramar sangre’, que Oxfam Internacional presenta hoy, muestra cómo al pedir más y más a los países pobres a cambio de muy poco le han dado la espalda a lo que tenía que haber sido la ‘Ronda de Desarrollo’.

“Las negociaciones, que deberían haber llevado a una reforma de las reglas comerciales para potenciar el desarrollo, se han descarrilado por culpa de los tiras y aflojas de los países ricos. Este no es el tipo de liderazgo que mejorará las vidas de las personas pobres”, afirmó Phil Bloomer, coordinador de la campaña Comercio con Justicia de Oxfam Internacional.

“Los países más ricos están pidiendo un gran número de concesiones a los países pobres, porque dicen que necesitan ver ‘sangre en el suelo’ de todos para poder vender el acuerdo en la OMC en sus propios países. Esta posición de poder le ha dado la vuelta a las promesas hechas en Doha. Con la tendencia actual, las negociaciones tienen poco que ofrecer a los pobres e incluso podrían perjudicar a los países en desarrollo”, añadió Bloomer.

La reforma en la agricultura es esencial para los países menos desarrollados, pero los países más ricos no han sido capaces de cumplir sus promesas y no han dado los pasos para acabar con los subsidios a la exportación ni para mejorar el acceso a sus mercados. Tampoco hay avances en el sector del algodón, uno de los peores ejemplos para los agricultores africanos del impacto negativo de los subsidios a la exportación. Mientras tanto, estos mismos países reciben presiones para liberalizar sus mercados, a costa de sus empobrecidos agricultores.

Las negociaciones sobre los aranceles industriales son, si cabe, más preocupantes. El borrador acordado en julio de 2004 puede destruir los sectores industriales de muchos países pobres. Además, les están obligando a recortar sus aranceles por encima de los que los países ricos pretenden realizar, lo que representa una contradicción de las promesas hechas en Doha.

Respecto a los servicios, en lugar de respetar el método de inclusión acordado en Doha, los países ricos están pidiendo la aplicación de un compromiso mínimo respecto al número de sectores aceptados y el nivel de apertura, que podría llevar a una liberalización forzada de sectores sociales básicos de los países más pobres.

Mientras esto ocurre, otros temas vitales se han dejado al margen. No ha habido casi progresos respecto a las promesas sobre ‘el tratamiento especial y diferenciado’ para los países pobres; los nuevos países miembros están siendo obligados a acatar condiciones muy duras para ser aceptados; y las promesas de ayudar a los países más pobres, para aplicar los acuerdos de la OMC, no se han cumplido. Tampoco se han hecho avances para afrontar la falta de acceso a los mercados del Norte, como los picos arancelarios, los aranceles escalonados y las barreras no arancelarias.

Aunque los países ricos han prestado algo de atención a temas como ‘ayuda por comercio’, las facilidades comerciales y la erosión de preferencias, Oxfam Internacional está preocupado por los intentos que pueda haber al ofrecer ‘paquetes de desarrollo’ para lograr concesiones en otras áreas.

“Para que estas negociaciones tengan éxito, los países más ricos, liderados por la Unión Europea y Estados Unidos, tienen que mantener las promesas que hicieron en Doha y asegurar que el desarrollo ocupe un lugar prioritario en el acuerdo final. Cualquier otra cosa se convertirá en una traición a Doha. La pelota está ahora en la cancha de los más poderosos”, dijo Bloomer.

El informe concluye que lo que ahora se está discutiendo sobre la mesa no promueve el desarrollo y tiene más aspectos negativos que positivos para los países pobres. Si el nivel de intransigencia se mantiene, las negociaciones pueden quedar colapsadas o extenderse a lo largo de la próxima década. En el peor de los casos, se podría cerrar un acuerdo que frene el desarrollo. Si esta opción se llega a plantear, los países pobres no deberían firmar ningún mal acuerdo.

Por desgracia, las alternativas a un acuerdo fuera de la OMC tampoco son atractivas, como lo demuestran las negociaciones comerciales regionales o bilaterales que están poniendo en mayor riesgo las promesas de desarrollo.

Lee el resumen ejecutivo del informe “Derramar Sangre”, de Oxfam Internacional.

Para mayor información visite el sitio de la Campaña de Comercio con Justicia.

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