Oxfam America

Construyendo cooperativas de café con igualdad de género

24 06 2008

En una cooperativa de café nicaragüense que une a más de 700 pequeños productores y productoras, las mujeres productoras reciben capacitaciones en liderazgo, para que ellas también sean tomadas en cuenta y puedan ocupar puestos en los espacios de decisión.


Por Enayda Argueta

El aroma a café se encuentra en cada una de las cortadoras; es temporada de la cosecha en Centroamérica. La calidad del parque cafetero y la dedicación de los y las productoras es lo que ha colocado al café centroamericano en el mercado de cafés especiales. Cientos de miles de personas cultivan en su pequeña parcela el llamado 'oro negro', o trabajan como jornaleros en grandes fincas de café. La Cooperativa de Servicios Agropecuarios Tierra Nueva (COSATIN) en Boaco, Nicaragua aglutina a ocho cooperativas de base y tres grupos en proceso de legalización, uniendo a más de 700 pequeños productores y productoras.

COSATIN tiene la ambición de ser la tercera exportadora de café de comercio justo en Nicaragua, con una producción de 6 mil 800 quintales anualmente y primera en exportación de miel. Pero la ambición va más allá. También quiere incorporar el enfoque de género en su organización. Desde hace dos años y con el apoyo de Oxfam América está trabajando un programa para integrar a las mujeres en las diferentes cooperativas miembros y en su propio cuerpo de dirección.

Aunque existe un porcentaje de mujeres socias dentro de las cooperativas –e incluso hay una mujer en la directiva de COSATIN– la participación de ellas no era visible hasta que un grupo esposas e hijas de socios comenzaron a pedir más espacio en la organización. María Teresa Mendoza Martínez tiene 55 años y es esposa del presidente de la cooperativa de base 'Fuente de Oro'. "En estos 28 años que he sido productora, no fue hasta hace un año que comenzamos a hablar de género", afirma. "Con varias mujeres nos reunimos y propusimos hacer un grupo de mujeres. Y fue así que de COSATIN nos informaron de la capacitación en género que iba a dar la Fundación Mujer y Desarrollo Económico Comunitario (FUMDEC)". Hoy en día, María Teresa es parte de la comisión de género de COSATIN. "Con este esfuerzo hemos conocido a otras mujeres con las mismas ideas y con los mismos problemas. Con las capacitaciones e intercambios estamos logrando una mayor participación dentro de las cooperativas", asegura.

La capacitación es en liderazgo y género y se realiza con 35 mujeres que son esposas e hijas de socios de todas las cooperativas de base. Busca empoderar a las mujeres para que con el tiempo se vayan incorporando a los distintos cargos dentro sus cooperativas. "Lo más importante de estos talleres de género es que hemos perdido el miedo de hablar, hemos perdido la timidez y logramos un empoderamiento dentro de nuestra comunidad que nos permita alcanzar un liderazgo. Hoy en día tenemos un reconocimiento dentro de las mujeres de nuestra propias comunidades", reafirma MaríaTeresa.

Pero a pesar de que la cooperativa ha definido este espacio para las mujeres, la participación todavía es limitada. El proceso de sensibilización de los hombres es muy lento, pues dentro de los hogares sigue siendo difícil que los hombres permitan la participación de las mujeres.

"Llegué a COSATIN a aprender catación, con el fin de mejorar el café que producimos. Eso me valió para que me tomaran en cuenta para los talleres de liderazgo" comenta Olinda Duarte, una joven de 17 años e hija de un pequeño productor de la comunidad Altos de San Buena Ventura. "Estoy en este esfuerzo de mujeres, pero es difícil. El caso mío es menos porque soy soltera, pero para las que están casadas es difícil. A veces sus esposos no las dejan salir. Siempre se piensa que las mujeres deben de estar en su casa. El marido, los familiares, el papá y la misma comunidad las impiden participar. Estamos en un proceso de lucha. Si decaemos lo podemos perder y no lograr nada para erradicar el machismo. Es algo muy duro que no se logra de un día para otro. Necesitamos el apoyo de COSATIN para que podamos dar talleres de masculinidad en nuestras comunidades."

"Pero", continúa Olinda, "para que nosotras las mujeres tengamos una mayor participación dentro de los espacios de la cooperativa, también tenemos que trabajar, junto a las capacitaciones, un poder económico. Si no tenemos ese poder económico, podemos tener un gran nivel de liderazgo pero lo económico es importante tenerlo también; para poder negociar".

Esto es una de las vías más difíciles donde todavía tropiezan las mujeres. Falta claridad sobre qué hacer; ser socias o impulsar la creación de una microempresa. Las capacitaciones de liderazgo avanzado han propiciado que las mujeres quieran caminar juntas, no importándoles que no todas sean parte de los núcleos familiares que pertenecen a COSATIN.

Se han construido tres propuestas: introducirse como socias dentro de COSATIN para poder tener voz y voto; poder crear una empresa cooperativa solo de mujeres y desde allí tener representante en COSATIN, y establecer pequeñas empresas individuales. De acuerdo a Olinda, una propuesta de empresa cooperativa es una tostadura de café. De no ser posible esto, evaluarán crear un centro de acopio de leche, para procesar productos lácteos, ya que muchos de los socios tienen su propio ganado.

COSATIN tiene la convicción que este proceso de formación de liderezas terminará con más socias, con mujeres en el consejo de administración, en todo el proceso y la organización de la cooperativa. "Las mujeres serán parte de un cambio generacional que queremos construir. Y a la vez, vamos a iniciar un proceso de capacitación en masculinidad con todas las juntas directivas, comités de educación y juntas de vigilancia en todas las cooperativas de base. Es una apuesta también a los socios, a los hombres", reafirma Juan Mora, vicepresidente de COSATIN.

Teresa señala que "poco a poco se va viendo a las mujeres en lugares de mayor decisión de la cooperativa". "Y en cada portoncito que nos den", dice, "vamos a estar. Así lograremos abrir espacios a las jóvenes, para que salgan adelante".

"Yo me veo en un futuro como socia y como propietaria de una micro empresa", concluye Olinda. "El anhelo de todas es, un día llegar a ser presidenta de cooperativa, no importa el nivel académico que tengamos".

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El trabajo en café para las mujeres es tan duro como para los hombres. Aún así hay muy pocas mujeres que son socias de la cooperativa y en la organización apenas son visibles.
foto: Edgar Romero/Oxfam América
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En los talleres de liderazgo se aplican diferentes técnicas y dinámicas para construir confianza entre las mujeres. "Lo más importante de estos talleres de género, es que hemos perdido el miedo de hablar, hemos perdido la timidez y logramos un empoderamiento dentro de nuestra comunidad", dice María Teresa Mendoza (derecha).
foto: Edgar Romero/Oxfam América
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Olinda Duarte, catadora y miembro del grupo de género de COSATIN: "Estamos en un proceso de lucha. Si decaemos lo podemos perder y no lograr nada para erradicar el machismo. Es algo muy duro que no se logra de un día para otro".
foto: Edgar Romero/Oxfam América