“Tal como recibimos, hay que dar”: Beneficiarios de proyecto donan maíz a habitantes de refugio
18 02 2008
Entre diciembre de 2006 y enero de 2007, una serie de temblores estremeció el municipio de San Lorenzo en El Salvador. Oxfam ayudó a un grupo de pequeños agricultores a rehabilitar sus cultivos. Hoy comparten parte de su primera cosecha con comunidades pobres.
Por Tjarda Muller
Entre diciembre de 2006 y enero de 2007, una serie de temblores estremeció el municipio de San Lorenzo en El Salvador. Oxfam ayudó a un grupo de pequeños agricultores a rehabilitar sus cultivos. Hoy comparten parte de su primera cosecha con comunidades pobres.
“Eran las 11.45 por la mañana y yo iba caminando, cuando de repente…...sentí un zumbido fuerte. Ya no se podía caminar” cuenta don Carlos Agreda “Las casitas habían colapsado, la gente salió gritando. Yo, afligido, fui a buscar mi hermano y mi cuñada. Empezamos a consolarnos el uno al otro. Este momento fue bastante fatigoso. Pero gracias a Dios no hubieron muertos”. Estamos en la cancha de basket junto al albergue La Cancha en Apaneca, departamento Ahuachapán en El Salvador. Don Carlos revive sus momentos de mayor susto del año pasado, cuando una serie de sismos sacudió al municipio de San Lorenzo, también en el departamento Ahuachapán. Hoy ha viajado los 32 kilómetros hasta Apaneca para la entrega de 5,000 libras de maíz, donación de un grupo de pequeños agricultores afectados por los sismos de San Lorenzo, a los habitantes del albergue.
Asegurando la provisión de alimentos
Entre diciembre de 2006 y enero de 2007, una serie de 900 sismos estremeció la región de San Lorenzo, destruyendo el 90 por ciento de las casas. Oxfam América, a través de su contraparte Fundación para el Desarrollo (FUNDESA) http://www.fundesa.org.sv/, brindó apoyo a 60 agricultores afectados mediante un proyecto de seguridad alimenticia, proporcionando semillas para la siembra de maíz; fertilizantes; insecticidas y capacitación técnica, entre otros. José Alfredo Zuñiga, beneficiario del proyecto, explica el por qué de un proyecto de seguridad alimenticia cuando las viviendas fueron las más afectadas: “El que invirtió en su vivienda (para repararla o para construir una vivienda provisional), se quedó sin nada. No teníamos con qué trabajar,” afirma. “Por poco me resigné a dejar mi tierra sin cultivarla. Pero cuando llegaron los señores de FUNDESA y nos echaron una mano, recuperamos el ánimo para seguir trabajando. Con el proyecto logramos equilibrarnos un poco”.
Aparte de la donación de insumos para sembrar y cultivar, el proyecto abarcó un trabajo de organización de los agricultores, así como asistencia técnica y capacitaciones sobre el uso de fertilizantes y semillas, el manejo adecuado del cultivo desde la siembra hasta la cosecha, el almacenamiento de granos básicos y la producción orgánica. Se les enseñó también el uso de la semilla criolla, que se puede reproducir, en vez de la semilla híbrida mejorada, que se tiene que comprar cada año para la nueva siembra. De esta forma, los pequeños productores son cada vez menos dependientes de los insumos agrícolas del mercado. Con las capacitaciones y los insumos, los productores han podido continuar su producción y hasta aumentarla.
Solidaridad entre comunidades pobres
En septiembre del 2007 los coordinadores del grupo de agricultores fueron invitados a un foro sobre agua en Apaneca, organizado por PRO-VIDA. Ahí conocieron a dos coordinadores del albergue La Cancha, donde viven 200 familias desde junio 2005, cuando un deslave provocado por la tormenta tropical Beatriz devastó su comunidad entera y perdieron todo. Hasta la fecha no hay solución para su situación. 200 Familias viven amontonadas en casuchas de láminas de metal de 4 x 4 metros por familia, en un terreno del tamaño de una cancha de fútbol. Al ver las condiciones en que viven estas familias, los agricultores de San Lorenzo tomaron una decisión.
“Los coordinadores del albergue nos invitaron a ver la situación que enfrentaban.” Afirma José Alfredo. “Recorrimos el albergue, nosotros beneficiarios de un proyecto, y nomás al salirnos nos reunimos y ya no había nada qué hablar. Teníamos claro en la mente que queríamos ayudar a esta gente, aunque sea con lo mínimo. Entonces, con 2 quintales (200 libras, unos 100 kilos) de cada productor podíamos aportar algo”.
Con un total de 12,000 libras (unos 6,000 kilos), los 60 productores pudieron ayudar a más de 250 familias en el albergue La Cancha, la comunidad de San Luis Herradura, la comunidad Guaymango y algunas colonias marginadas de San Salvador. “No nos quedamos con lo que hemos hecho hasta ahora. La idea es seguir con esto. Tal vez no podemos dar una ayuda igual a la que hemos recibido, pero siempre proporcionaremos la semilla.” comenta José Alfredo. “Tal como recibimos, hay que dar”.